No, no y no. Lo sabía, dijo que se vengaría pero no así; la mataría, sí a ella, no lastimaría a otro inocente. Aunque tenía que aceptarlo, el pulso de su sangre la estaba volviendo loca. Pudo oírlo desde el otro lado del salón y ahora que estaba tan cerca, tan solo unos metros y además traía audífonos, no la oiría llegar hasta que fuera demasiado tarde. Su boca y garganta se estaban secando; cuando el profesor Jonhson le pidió leer pensó que ni la voz le saldría, juró no beber sangre para que sus colmillos no crecieran y así poder controlarlos, pero era cierto; estaba cada vez más pálida, y débil. Por lo que sabía no era muy conocido, siempre se sentaba en una esquina y al parecer los maestros le ignoraban ya que siempre llevaba puesta la capucha de su sudadera; no recordaba haber visto su rostro. Casi podía saborear la sangre desde su yugular, recordó la última vez que había probado la sangre, hace un mes quizás dos, se había sentido tan humillada y avergonzada; y aun se sentía así: el accidente y el chico del asiento delantero muerto, pero el de atrás tenía una herida en el brazo; enorme y la sangre salía a borbotones, él soltó un gemido entonces la vio
-Auxilio- le dijo con una voz apenas audible - esto arde como el infierno. y volvió a quejarse. Ella se había controlado y mucho, trataba de ignorar el sonido de la sangre circulando, pero esto era el colmo, era tanta sangre desperdiciada y olía tan bien, abrió la puerta y su brazo cayó derramando más sangre, inconcientemente se relamió el labio superior, tomó con sumo cuidado el brazo, él volvió a gemir, colocó su boca en el brazo y la sangre fue absorbida por su boca, diablos pensó sabía demasiado bien y solo lo iba a probar no pasaría nada, de pronto el chico comenzó a toser y su voz se ahogaba en su respiración entrecortada, dejó de moverse entonces se dio cuenta de que no oía la sangre fluir, lo había asesinado, miró a su alrededor, por suerte para ella no había nadie y solo un charco de sangre que muy bien se pensaría había salido de su brazo. Huyó a toda velocidad, la sangre hacia renacer su fuerza y en poco tiempo estaba lejos de allí, regresó al presente no podía seguir negándolo si quería vengarse tendría que matar a otro inocente, estaba a punto de encontrarlo y no se rendiría ahora, cuando su alma se quemara en el infierno lo pagaría, pero ya no había vuelta atrás; comenzó a avanzar hacia él a un paso detrás de él se puso de cuclillas, sus colmillos aun eran pequeños pero muy filosos, atravezaria la tela y mordería su cuello, el sonido de la sangre la estaba volviendo loca se puso justo a 10 centímetros de su cuello y cuando comenzó a avanzar una voz le habló y la dejo helada
- Alto ahí Violet- se paralizó, sabía quien era - O debería decir Scarleth-
Ahora si no había vuelta atrás nadie la trataba y menos sabía su verdadero nombre, entonces el volteó; tenía los ojos violetas con ligeras motas doradas.
- No te atrevas a intentar alimentarte de mi Scarleth, porque podría jurar que tú estas más deliciosa de lo que aparentas- y sonrió, el muy astuto le sonrió mostrándole una blanca sonrisa, con dos grandes y filosos colmillos a sus orillas.
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